viernes, 19 de junio de 2015

El bebé y nuestros perros

Siempre me gustaron los perros. De chiquitina quería uno, pero entiendo que mis padres nunca diesen el paso de traer uno a casa porque, ¿cuántos niños se encaprichan con los animales y después no los cuidan? Muchos... así que creo que la decisión de mis padres fue muy sabia.
Cuando maridín y yo empezamos a vivir juntos decidimos tener un perro. Después de mucho buscar encontramos un anuncio de unos cachorros cruce de Pastor Alemán y Pastor Belga. Eran tan bonitos que no nos pudimos resistir y reservamos uno.
J  nació a finales de Mayo y aunque deberían haber esperado más para dárnoslo, al mes estaba en casa. ¿Los motivos? Que su madre no quería alimentarlos y el vendedor se dio prisa para venderlos todos y así no tener que comprarles leche de fórmula para perros...porque todavía no comían. 
Ya os podéis imaginar como fueron los primeros días. No dejaba de llorar por las noches y hasta lo llegamos a meter en cama con nosotros para que no tuviese tanto miedo. Al final, le pusimos en su camita una camiseta vieja de maridín y allí se acurrucaba tan tranquilo, al tener un olor conocido cerca.
Fueron pasando los meses y esa pulguita chiquitina que habíamos traído a casa empezó a crecer y a volverse un tiarrón de 50kg. Ahí empezaron lo problemas. Al ser pequeño lo paseaba con arnés (fallo mío) y se acostumbró a tirar de la correa...¡no veáis que carreras me tenía que echar! Otro problema con el que nos encontramos es su miedo a la gente. No me preguntéis, porque nunca encontré un motivo.Salía a pasear todos los días desde que llegó a casa y nos cruzábamos con mucha gente, pero parece que le provoca ansiedad. 
Llegados a este punto y siendo ya un bicharraco, decidimos que teníamos que intentar educarlo. No me mal interpretéis, las órdenes básicas (tumbarse, sentarse,ven, etc) las conoce a la perfección, pero queríamos poder pasear tranquilamente y sobre todo no tener que ponerle el bozal siempre que estábamos fuera de casa por su miedo a la gente (no era de los que se escondían si no de los que echaban la boca para defenderse), así que con un collar nuevo y mucha paciencia, empezamos a mejorar en los paseos, hasta lograr que fuese a mi lado. Con la gente, tengo que admitir que nos cuesta un poco más, pero también vamos mejorando y el bozal apenas lo usamos. En la calle se ha vuelto un bendito y solo se lo pongo en casa cuando viene alguna visita desconocida para él. En cuanto se le pasa la ansiedad, se lo quitamos y tan tranquilo jugando con todo el mundo.
Las patitas de J 
Nuestra perrita V, es adoptada. Al principio fuimos buscando a otra perrita que habíamos visto a través de la página de la protectora, pero en cuanto la vimos nos enamoramos. La tenían a parte porque acababa de dar a luz y cuando nos vio se puso a llorar buscando mimillos. Así que...¿Quién se iba a resistir? No la llevamos a casa inmediatamente porque no sabíamos como reaccionaría J,así que nos pasamos unos tres meses en proceso de presentación. Los llevábamos de paseo juntos, la traíamos a casa unas horas para ver como reaccionaban los dos y en cuanto vimos que era una más, lo hicimos oficial. Ahora son inseparables y a donde va uno, tiene que ir el otro.
Ella también tiene pánico a la gente y a todo lo que se mueva. Es normal puesto que su anterior dueño o dueña, hizo con ella lo que quiso. Le cortaron un dedo de cada pata trasera y le faltan algunos dientes. La única diferencia entre los miedos de ellos dos, es que V, no muerde, si no que se esconde. 
Así que otra vez nos armamos de paciencia y poco a poco conseguimos que ya no se esconda, aunque sí sigue manteniendo una cierta distancia hasta que coge un poco de confianza.
Ya veis, tengo dos perros antisociales y os preguntaréis ¿cómo vamos a hacer con el bebé? Pues igual que hacemos todo lo demás...¡con paciencia!.
No somos adiestradores ni expertos en perros, pero si tenemos un plan para cuando llegue el bebé y esperemos que resulte (si no es a la primera, lo seguiremos intentando hasta que tenga final feliz).
Cuando tengamos pañales, toallitas, cremas y demás productos de bebé en casa, se los iremos acercando para que puedan olerlos y no le resulten desconocidos. Cambiaremos el horario del paseo poco a poco, para que se acostumbren a ir al final de la tarde cuando el futuro papá esté en casa, porque las primeras semanas después de tener al bebé no creo que tenga las fuerzas para llevarlos yo, como hago ahora. Mientras esté en el hospital, maridín traerá a casa ropita que tenga el olor del bebé para que lo vayan conociendo y el día que me den el alta, volveremos solos a casa, sin ninguna visita (para evitar ponerles todavía más nerviosos) primero bajará maridín del coche para que lo saluden y después saldré yo. Cuando se pase el primer momento de emoción y estén tranquilitos, sacaremos al bebé y le acercaremos una manita o los pies para que puedan olerlo y darle algún besín, que tengo unos perros muy besucones. Lo demás irá sobre la marcha y poquito a poco que es como se deben hacer las cosas. Cuanto más suaves sean los cambios, mejor se adaptarán. Así que...¡deseadnos suerte!


 

6 comentarios:

  1. Seguro que irá todo genial!! Yo creo que los perros para esto de los bebés tienen mucha sensibilidad, pero ya nos contarás ;)
    Sabes que nosotros también tenemos un perro adoptado y que es supermiedoso?? Él tiene fobia a la calle, coches, bicis, desconocidos... Es una odisea salir a pasear. Si por el fuera haría sus cosas en el wc jaja. Eso sí, si lo sacas de excursión a la montaña o al mar es feliz. Y en casa está tranquilo y genial. Y estoy segura que si algún día tiene un hermanito humano se van a llevar muy bien :)
    Besotes!

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    1. Es igual que nuestra perrita, se asusta con todo, pero poco a poco lo irán perdiendo!! Al menos en casa ya es la dueña de todo hihi. Seguro que todos se llevan fenomenal con los chiquitines!!

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  2. Hola Airi,

    Permíteme que comente hoy desde el punto de vista profesional. :)

    En primer lugar, enhorabuena por haber conseguido poco a poco que los perros se vayan adaptando. En especial con el pastor, que al tenerlo desde tan pequeño no ha tenido una correcta socialización (de la otra, no sabemos su historia, así que podrían pasar muchas cosas además del evidente maltrato físico).

    Ahora bien: con el bebé no hay medias tintas. Yo os recomiendo que valoréis visita a un etólogo profesional para empezar desde ya a pautar un protocolo (como el plan de parto, vaya). Comprad un muñeco y ved como reaccionan los perros. Si se acercan, lo tocan, lo huelen, lo agreden, si les da miedo.... Comportaos con el muñeco como si fuera el bebé y observad la reacción de los animales. En función de como vaya siendo su comportamiento, si bien no es igual que con un niño, podéis anticiparos a posibles problemas que puedan surgir con un bebé y que, cuando lo tengas en casa, no vas a tener tiempo para solventar. (Por ejemplo que no se te suban encima si tienes el bebé/muñeco en brazos, que no te planten la pata encima del bebé/muñeco si estás dándole el pecho.... Ponedles en situación)

    Créeme, no hay nada más frustrante en una consulta de etología que el que haya problemas con un niño en medio. Porque en etología tenemos una norma muy clara: si hay peligro para el niño no hay más alternativa que sacar el perro de la casa mientras se trata. Y no hay discusión porque las consecuencias pueden ser muy graves.

    Con esto te quiero decir que, al escribir este post, creo que no solo nos cuentas la vida de tus perros si no que, como parte de la familia que son, y como los conoces, te preocupa que pueda pasar 'algo'. Y de verdad, te digo que es muy importante en estos casos anticipar con tiempo los problemas para jugar con margen de maniobra y poder solucionarlos. Y si no hay problemas, pues oye, tanto mejor.

    Tampoco quiero alarmarte, eh? La mayoría de las veces las presentaciones de un nuevo miembro humano de la familia sale excepcionalmente bien. Es solo que en mi trabajo he visto también el problema cuando sale mal, y que se podría haber solucionado 'fácilmente' haciendo los ejercicios previos y tu ahora tienes, precisamente, tiempo para empezarlos a hacer y anticiparte al problema.

    Un abrazo y a seguir bien :)

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    1. Me encantó tu idea!! De hecho, tengo pensado ponerla en práctica para ver como reaccionan y poder enseñarles como quiero que se comporten. Muchas gracias por el consejo porque la verdad es que no se me había ocurrido!! Un besote enorme y muchas gracias de nuevo :)

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  3. Mi chico tiene también dos perros... Una hembra que es un cruce de bodeguero y te la comes con papa de lo buena que es y el otro es una cría de 6 meses de pastor alemán y claro, la perrita si conoció a mi niña cuando era bebe pero el otro llego hará eso 6-7 meses mas o menos y claro, no tiene paciencia pero bueno, como tu dices, poco a poco

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    1. Poco a poco se irá adaptando mejor a la nena. Yo creo que este tipo de razas necesitan mucha dosis de paciencia porque sobre todo al principio tienen mucha energía!! Yo recuerdo a mi perro cuando era cachorro y no paraba ni un segundo!! Solo quería jugar, correr,pasear...y cuanto más le dabas, más quería. Ahora sin embargo ya tiene 2 añitos y aunque sigue teniendo una energía increíble, es mucho más tranquilo. En los paseos suelo dejarlo suelto y no veas como corre y disfruta, pero en casa es ya mucho más calmado y la verdad se agradece!! Un besote enorme!

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